miércoles, 8 de junio de 2011

Hoy ha sido una de esas tardes...

Trocitos del pasado


Hoy ha sido una de esas tardes en las que he necesitado volver atrás. La nostalgia o quizás necesidad de alejarme de lo que en estos momento me está tocando vivir, me han obligado a echar mano de álbumes, recortes de periódico y demás cosas que en algún momento pasado de mi vida fueron importantes.


Lugares a los que he viajado, amigas con las que compartí momentos inolvidables, familiares con los que ya no puedo compartir nada más que el pasado, frases que alcanzaron un significado especial, dibujos con los que manifestaba mi visión de lo que me rodeó en un preciso momento, objetos que me acompañaron como amuletos…

Hoy ha sido una de esas tardes en las que he precisado de mi soledad, la buscada y tan bien hallada en estos momentos, para disfrutarla y saborearla.

Ante esto, no puedo dejar de recordar una frase de Antonio Machado que dice algo así como: Ni el pasado ha muerto, ni está el mañana, ni el ayer escrito…




  

jueves, 5 de mayo de 2011

Nuestras tardes de juego, sí que eran divertidas

Esta tarde, al salir del fisioterapeuta, he tenido que ir a hacer unas compras y de camino he cruzado por un par de jardines. De siempre he sido una persona muy observadora, pero de un tiempo a esta parte, y siempre que salgo a pasear, mi nivel de observación se eleva considerablemente. Iba sin prisa y salía tan sumamente relajada del fisio, que me he detenido al menos unos 15 minutos para ver cómo se entretenían los peques en el parque.

Al tiempo que les observaba no he podido evitar que mi mente echara atrás una par de décadas y comenzara a recordar cómo eras mis tardes de juego con mis hermanos, primos y amigos después de salir del colegio o cuando estábamos de vacaciones.

He de decir que por un momento he sentido un poquito de tristeza por esa casi veintena de niños que, sin sentido alguno, subían y bajaban de los toboganes, se metían en esas horrendas casitas de madera y plástico, se columpiaban en esos asientos colgantes y, de vez en cuando, se acercaban a los “perros guardianes” que tenían a sus alrededores para decirles alguna cosa.

La verdad es que he sentido tristeza, pero no solamente eso, también he podido sentir un poco de lástima al ver las caras de aburrimiento de los “vigilantes” que eran mayores, si cabe, que las de los pobres pequeños que nuevamente subían y bajan una y otra vez de los toboganes, se metían en esas horrendas casitas de madera y plástico y se columpiaban en esos asientos colgantes.

Echando mano de mi infancia, recuerdo que las tardes eran la mar de divertidas. Era llegar del cole, comer deprisa, quitarnos el uniforme y salir corriendo a la calle hasta bien entrada la noche. No teníamos un perímetro delimitado, como les sucede ahora, cualquier patio, una zona de huerta de algún familiar o un solar próximo a nuestras casas bastaba para hacer de ese espacio nuestra gran zona de juego.

Nuestra imaginación, unida a la colaboración de mi padre o mis tíos en alguna ocasión, era suficiente para hacer cabañas con cañas y ramas de limonero, marcar en la arena o en el chinarro un campo de béisbol o fútbol, hacer tirachinas, carreras de caracoles, dibujar con escayola en el asfalto el juego de los números o hacer trampas para cazar murciélagos. Cualquier cosa inservible que encontráramos era válida para convertirla en el elemento estrella de esa tarde de juego. Amasar barro para hacer figuritas, jugar a las cocinitas e incluso elaborar pulseras, collares y demás abalorios con ramas o piedras para luego venderlos entre los familiares. Que tarde más divertidas.

El tiempo siempre pasaba veloz para todos y la llamada de algún padre avisando que había que cenar y hacer los deberes marcaba en nosotros un momento espantoso que nunca queríamos que llegara. Lo pasábamos tan bien que sobraba la televisión, los videojuegos y demás juegos que nos vinieran ya hechos. Nunca había cabida para el aburrimiento.

Cuando he regresado de esa breve visita a mi infancia, en la que no dejábamos de crear, inventar y divertirnos, he vuelto a esta tarde de juego de esa veintena de niños en el parque. Nuevamente subían y bajan una y otra vez de los toboganes, se metían en esas horrendas casitas de madera y plástico y se columpiaban en esos asientos colgantes… 

Aburridos ya estaban cuando he llegado y para el mareo de tanta vuelta, poco les faltaba, así que solamente me queda suspirar, esbozar una sonrisa al recordarme en mis tarde de juego, volverme a casa y entender porqué, en mis actuales tardes de paseo, esos parques de diseño están casi siempre vacíos y es que… Nuestras tardes de juego, sí que eran divertidas.



lunes, 2 de mayo de 2011

Caminemos sin parar



Complicidad, emoción, cariño, sorpresa, afecto, amistad, amor, diversión, fiesta, unión, nervios… Sin lugar a duda, una sonrisa es el mejor regalo que podemos dar y obtener, pues, hay tantos sentimientos escondidos detrás de una sonrisa...

Puesto que no dejamos de sentir en ningún momento, lo ideal sería estar sonriendo desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, y llevar esas sonrisas a todos nuestros sueños.

Creo que cada sonrisa es un paso más hacia la felicidad, así que, ¡¡caminemos sin parar!!

viernes, 15 de abril de 2011

Aún sigues durmiendo

Ojos Cerrados by @AbellanMurcia
Una lúgubre habitación, en una tercera planta, de un vasto edificio blanco. El silencio reinaba a nuestro alrededor, nada se podía ver porque todo estaba a oscuras. Solamente se veía, a lo lejos, la luz que desprendía un pequeño televisor que, desde lo alto y sin sonido, reproducía miles de imágenes a las que no prestábamos atención alguna, al menos yo. Tú mirabas la pantalla y yo, con los ojos entreabiertos, te miraba sin que te dieras cuenta.

Esa madrugada del 16 de abril de 2003 nos costó conciliar el sueño. Parecía que algo nos obligaba a no cerrar los ojos. Tras un largo rato, el cansancio nos derrotó, pero fue por poco tiempo porque en mitad de la noche, una sensación extraña me despertó.

Asustada, me incorporé, elevé la mirada hacia el pequeño televisor e inmediatamente giré la cabeza para verte. Tú me estabas mirando, al mismo tiempo que me dedicabas una de tus grandes sonrisas. Tenía un tinte especial, tal especial como tú. Esa maravillosa sonrisa tranquilizó mi repentino despertar, y nuevamente volví a acurrucarme en aquél sillón azul y a taparme hasta el cuello con esa gruesa y suave manta.  


La noche pasó muy rápida. Los primeros rayos de sol me hicieron levantarme de un salto del incómodo sillón azul. Te miré, pero permanecías dormido.

Levanté la persiana, el cielo estaba nublado y auguraba una no muy buena procesión de Miércoles Santo. Te volví a mirar, pero seguías dormido.

Recogí todas mis cosas, doblé la manta y me lavé la cara. Al momento llegó tú desayuno y, mientras lo preparaba, te volví a mirar, pero aún permanecías dormido.

¡Venga, papá, despierta! Te dije con voz muy bajita, al tiempo que te miraba. Papá, que ya tienes el desayuno, te volvía a decir, pero continuabas durmiendo.

Me acerqué a ti, por si no me habías escuchado, y posé mi mano en tú hombro. Papá, que ya tienes el desayuno preparado, te volví a repetir, pero seguías durmiendo...

Ahora, cierro los ojos, te miro y sigues durmiendo, pero continúas regalándome esa gran sonrisa.



domingo, 10 de abril de 2011

A la vuelta de la esquina

La Semana Santa y las Fiestas de Primavera están a la vuelta de la esquina. Y la prueba está en que hoy hemos abierto el “baúl de las tradiciones murcianas” y hemos comenzamos a sacar túnicas, refajos, zaragüeles, enaguas, esparteñas y demás enseres con los que nos ataviamos en algunos días claves de la Semana Santa y las Fiestas de Primavera.

Hay que revisarlo todo, comprobar que no falta nada y tomar nota de algo que no aparece para comprarlo a lo largo de esta semana.

Desde hoy, el orden o el desorden, según se mire, reinan en mi casa y yo creo que en breve también lo harán en la mayoría de los hogares murcianos.

Hay que comenzar a calentar motores porque ahora sí, ahora ya comienzan las fiestas de Murcia 2011.   


miércoles, 6 de abril de 2011

El parque de los peques


Han pasado cerca de seis año y por lo que nadie apostaba un duro en aquél momento, ahora se ha convertido en el parque más visitado de Murcia. Hasta el 2005, el mítico jardín de La Fama, más conocido como el “parque de los perros”, era

un lugar poco querido por los vecinos, la gente del entorno y por quienes por descuido tenían que cruzar ese horrible espacio. Estaba sucio, poco cuidado, nada iluminado, había que andar con cuidado porque estaba “minado” de excrementos de perros y solamente reunía a quinceañeros para hacer botellón los fines de semana, a grupillos de jóvenes entre semana por las noches y para sacar a pasear a los perros, de ahí su nombre de “Parque de los perro”.

Ahora todo ha cambiado. El jardín de la Fama es un gran parque, muy cuidado, diáfano, con juegos infantiles, con amplio espacio para acoger eventos y con una enorme cafetería que alberga una gran terraza para disfrutar de la estupenda temperatura de la que gozamos casi todo el año en Murcia.

De “parque de los perros” yo he pasado a apodarle el “parque de los peques”. Da igual el momento y la hora del día a la que pases –menos de madrugada -, en cualquiera de esos momentos te vas a encontrar a un niño en el columpio, a otro en el carrito con sus papás dando un paseo o a grupo de menores jugando a la pelota o corriendo con su monopatín; pero siempre bajo la supervisión de sus padres y tíos (en mi caso), que toman un aperitivo o un café mientras que los peques se divierten.

De aquel parque oscuro, sucio y vacío, hemos pasado a un parque alegre, luminoso y de diseño por el que cada día pasan sus horas de juego un sinfín de vidas que comienzan ya a descubrir algunos de los grandes y auténticos placeres de la vida.

Foto de http://kidda.es

domingo, 27 de marzo de 2011

La paellica, todo un clásico en las reuniones familiares


Qué es de una reunión familiar sin una paellica en condiciones como menú. En otras casas no lo sé, pero en mi familia, la paellica nos encanta y es, por así decirlo, el menú estrella cuando nos juntamos. La paella, ya sea de verduras, de marisco, de conejo con caracoles o de pollo –varía en función de la época- es todo un clásico, una costumbre que iniciaron mis abuelos y que aún permanece y permanecerá, ¡espero!

Si hay algo que me gusta de los encuentros familiares es cómo lo pasamos todos en torno a los fogones. Nadie permanece impasible, todos “arrimamos el hombro” con lo que sea, todos participamos, cada uno aporta su toque personal y entre todos hacemos que la preparación de la comida sea un ritual único e inigualable.

Como en todas las familias, imagino, en la mía hay una jerarquía gastronómica impresionante. Nadie tiene que decirle a nadie qué es lo que tiene que hacer. Todos sabemos cual es nuestro papel, toda aportación es imprescindible y si, por cualquier motivo, falta alguno, esa ausencia se echa en falta, e incluso llegamos a decir: “pues si estuviera fulanito, eso no habría faltado”.

Una ausencia se perdona, pero eso de llegar “a mesa puesta” es impensable e imposible, y si a alguno se nos ha llegado a pasar por la cabeza hacerlo, inmediatamente nos ha venido a la cabeza la mítica frase de mi abuela: “El que está dispuesto a trasnochar también lo tiene que estar para madrugar, así que el que no esté aquí a su hora, no come”. ¡Menuda era mi abuela!...

Como es lógico, las madres son las que llevan la mayor carga en el menú. Ellas son las encargadas de preparar la paella. Ellas tienen la receta y el secreto de ese delicioso plato que con tanto esmero aprendieron de mi abuela, una de las mejores cocineras del mundo.

La paellera es el centro neurálgico de la reunión. Una fríe los pimientos, otra remueve la verdura, la carne o el marisco, y la otra mide el agua y el arroz que hay que echar, puñadito a puñadito para que ni falte ni sobre. Mientras se lleva a cabo la elaboración no faltan las conversaciones varias, los cotilleos, las risas y ese trago de cerveza que acerca alguno de los miembros del grupo “apoyo logístico”, como llamamos a la labor que ejercen “los hombres”.

Junto a ese centro neurálgico está el segundo escalafón –en el que me encuentro yo-, que es el responsable de preparar las ensaladas, emplatar los aperitivos y dejarlo todo listo para que el siguiente escalafón –el de los más pequeños de la casa- lo lleven a la mesa, después de ponerla. Este siguiente escalafón también se encarga de servir las bebidas y de echar los viajes a la cocina cuando todos estamos ya sentados y falta algo.

El “apoyo logístico”, como apuntaba anteriormente, es el grupo de “los hombre”, los padres, tíos y hermanos mayores de la familia. Ellos son los responsables de comprar el pan, son los que están pendientes de que no falte bebida en ningún momento, se encargan de colocar y preparar los utensilios para hacer la paella –sacar el pulpo, colocar la paellera, trasladar la botella de butano, etc.-. El “apoyo logístico” es el grupo que está para los olvidos de última hora y para suministrar, poco antes de empezar a comer, el traguito de cerveza y la navaja o los berberechos a las mujeres que ultimamos la comida en la cocina.

Una vez echado el arroz y trascurridos casi los 20 minutos que se precisa para que esté lista la paella, una voz desde la cocina hacer un llamamiento a las catadoras (mi prima Kiko y yo), que somos las que decimos si está en su punto idóneo de sal o precisa más.

Una vez servidos todos los platos, un silencio, nada premeditado, inunda la mesa, pero pronto se rompe cuando un espontáneo suelta la frase: ¡delicioso, un aplauso a las cocineras!

Como ya he apuntado, la paellica en mi casa es un clásico, una costumbre y hoy, nuevamente, hemos aplaudido a las cocineras.

martes, 8 de marzo de 2011

Desafortunadamente, aún hay animales que se hacen pasar por hombres

Hoy se conmemora el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, un día en el que se reivindican los derechos de toda mujer a un trabajo digno y a un salario igualitario, donde no haya cabida para la desigualdad entre sexos.

Hoy es el día elegido para que la sensibilización y cooperación de todos los ciudadanos contribuya a acabar con esa “lucha” entre sexos que tanto ha costado a muchas mujeres y que, concretamente este año 2011 celebra su primer centenario.

Hoy es el día en el que el trabajo de cientos de mujeres para reivindicar sus derechos se hace ver, ya sea a través de exposiciones, charlas, conferencias, representaciones teatrales, o lo que sea, como muestra de que tenemos que seguir por el camino emprendido entre todos para alcanzar ese objetivo común. Es amplísimo el programa de actividades y merece la pena asistir a alguna.

Desde las administraciones, los centros de la mujer, las diferentes asociaciones y demás colectivos se está apostando mucho por ese objetivo, pero el camino aún es largo. Y digo que ese camino aún es largo porque hoy, concretamente hoy, esa conmemoración se ha terminado para mi en el preciso momento en el que me he adentrado en un local y, tras varios minutos, he podido ver como un “señor” –por llamarle de alguna manera-, que parecía ser el mandamás del local, se dirigía a la que sería su empleada y a base de gritos y desprecios le ha echado una bronca monumental delante de todos los allí presentes.

Me he sentido tan avergonzada –y eso que no iba conmigo el tema-, que sin llegar a pedir el café que me iba a tomar, he cogido mis cosas, he agachando la cabeza y he salido casi corriendo de ese horrible local.

Si hoy se conmemora el día de la mujer trabajadora y la actitud de ese camicace se ha producido justamente hoy, no quiero ni pensar qué podrá pasar en otro día cualquiera de la semana…

Yo no suelo ser de las personas que vayan con la negatividad como bandera, esa no es mi filosofía de vida, pero está claro que mientras unos y unas luchamos para conseguir ese objetivo común, parece ser que hay otros a los que esa lucha les da igual y con una simple acción como la vista esta tarde, dan pie a que se borren muchos de los pasos dados en estos cien años de lucha por la igualdad entre sexos.

Espero y deseo que este hecho del que he sido testigo sea un breve periodo de tiempo una simple anécdota y que pronto no tengamos que conmemorar el día de la mujer trabajadora. Pues, esa no conmemoración supondrá que el objetivo que muchos y muchas perseguimos, se habrá conseguido.

Aunque un poco desilusionada por lo visto, quiero aprovechar para dar ánimo y felicitar a todas las mujeres, trabajadoras o no, porque este es su día, nuestro día.

miércoles, 16 de febrero de 2011

No quiero...

Hoy toca burbujear y todo viene a raíz de la frase que he leído hoy de P. Coelho: Puedes no saber tú camino, pero debes saber lo que no es tú camino. Así es. Puede que no sepa que me va a deparar mi viaje, la verdad es que tampoco me preocupa en estos momentos, pero de lo que sí estoy segura es que sé lo que no quiero para ese largo o corto periplo.

No quiero que mi familia sufra,
no quiero que mis amig@s estén solos cuando tengan un problema,
no quiero que mi despertados deje de sonar cada mañana antes de las 8:00 horas,
no quiero que me den la brasa,
no quiero dejar de ver brillar el sol,
no quiero descubrir que alguien a quien quiero me mienta,
no quiero quedarme estancada en el vacío,
no quiero ver a mi madre triste,
no quiero tener que pedir perdón,
no quiero que me llegue la soledad que yo no busco,
no quiero depender de nadie,
no quiero dejar de escuchar la música que tanto me gusta,
no quiero estar más de un día sin darle tono a un papel o un lienzo en blanco,
no quiero dejar de disfrutar de cada momento que vivo,
no quiero que la injusticia cotinúe prevalenciendo,
no quiero dejar de buscar mi ítaca,
no quiero no saber lo que no quiero,
no quiero perder mi burbuja,
no quiero olvidar mis pasado,
No quiero dejar de sonreir,
No quiero...

Son tantas las cosas que sé que no quiero, que no tengo miendo alguno a quedarme en blanco cuando alguien me pregunte: ¿Qué es lo que quieres?...

sábado, 5 de febrero de 2011

Qué grandes son las mañanas de los sábados

El mejor momento de la semana: el sábado por la mañana. No hay duda alguna. Desde que era pequeña, esperaba ansiosa la llegada del sábado. De hecho el viernes solía acostarme pronto -ahora no siempre-, porque me encantaba madrugar y mientras toda mi familia dormía, yo me iba al salón y era la dueña del mando de televisión. Me encantaba porque estaba sola y podía poner todos lo que quisiera sin que ni mis hermanos ni mis padres me dieran la lata.
Me tiraba en el sofá, en invierno me tapaba hasta la nariz y sacaba solamente un poquito la mano para poder cambiar los canales y me veía todas las series de dibujos animados. Qué pasada de sábados matutinos... Aunque siempre llegaba el momento en el que el pavo de mi hermano el mayor se acercaba y me jodía mi momento. Pero bueno, era parte de la historia.
El sábado era también el día del gran desayuno. Con el pijama puesto -esencial en este día- tazón de leche con Cola Cao, cuchara sopera y montañas y montañas de los crispis de la rana... ufff Qué grandes desayunos.
Recuerdo también que en la casa en la que vivíamos antes, una enorme casa en la huerta -ahora de eso no queda na de ná... una lástima-, con un sinfín de ventanas desde las que se veía todo... Me encantaba abrir el gran ventanal del salón, por el que entraba un sol maravilloso, acercaba el sillón en el que se sentaba mi padre para ver la televisión y me ponía delante una mesita con ruedas que teníamos en la cocina. Una vez instalado todo el mobiliario, me llevaba el desayuno y al tiempo que veía los dibujos, me ponía como el Kiko a base de leche y de lo que yo llamaba "los bichitos de la rana"...
Qué recuerdos..., qué grandes eran las mañanas de los sábados...
Ahora, aunque con algunas modificaciones, las mañanas de los sábados continúan siendo mis favoritas y las sigo disfrutando siempre que puedo.
Concretamente, hoy está siendo el día. Me he levantado casi como reza la canción de Hombres G, dándo un salto mortal, he puesto la música a todo volumen, me he preparado el desayuno -nada de crispis porque a mi casa ya no entran esas cosas- y me he sentado tranquilamente en la terraza a leer un rato...
En el ritual del sábado entra también, y estoy segura que a much@s les pasa, ordenar la casa, limpiar un poquito y, entre tarea y tarea, echar algún baile la vez que muevo la escoba o paso el trapo del polvo. Jejeje Cómo me gustan los sábado!
Decía mi padre que las buenas costumbres nunca hay que perdelas, pues Amén!!!!!!
Feliz sábado a todos!!!!!!!

martes, 18 de enero de 2011

Convertido en rana antes de lo esperado


Conforme pasan los días, las semanas, los meses... Me doy más cuenta de que encontrar pareja a los 30 se hace más que complicado, por no decir imposible. Yo no soy de las que cada vez que salen a la calle lo haga para encontrar al "hombre de su vida", pero lo cierto y verdad es que aunque así lo pensara resultaría una odisea. Porque... tela cómo está el ganao!, como diría mi abuela.
Este post es fruto de la anécdota–una de las tantas- que tuve hace unas semana en un bar de copas, después de un estupendo aperitivo entre amigos y amigas.

Estas de broma, tomando una copa que, por cierto, me he iniciado en el GINTONIC y me mola un montón, pero eso será para otro momento. Lo que decía, estábamos de cachondeo, lo típico cuando sales de aperitivo un sábado, con nuestra copa en la mano, dando vueltas, contando historias poco trascendentales, porque en estos momentos no recuerdo el hilo exacto, y entre trago, risa y comentario se me acerca un tío. La verdad es que el crío era muy guapo, no tenía pega alguna y parecía cumplir los requisitos del "prototipo" de tíos que me gustan. Se acercó -yo con miedo porque en estos casos no sabes qué se te cae encima- y me hizo un comentarios que sinceramente, me resultó gracioso. Este tipo de entradas siempre las he tenido en cuenta. Está más que claro –al menos para mí- que una buena entrada puede ser resultado de una buena conversación, alguna copa más y... Bueno, el caso, que tras ese comentario gracioso comenzamos a entablar conversación.
No tenía pega alguna, pues se trataba de un tío interesante, inteligente, gracioso, guapo... Vamos que parecía tener todos los requisitos, pero la sorpresa vino cuando comenté que me tenía que ir. Estaba cansada, llevaba todo el día en la calle y lo único de lo que tenía ganas era de irme a casa, tomar algo y acostarme.
Lo bueno vino al despedirme. Casi esbozando un bostezo, me dirijo hacia él, con mi media sonrisa y al mirarle a la cara me quedé un poco parada porque tenía un rostro que le llegaba hasta el suelo. Menuda cara de cabreo! Ni le presté atención, pero cuando le comenté que nos veríamos pronto, que me avisara cuando viniera a Murcia (el tío es de Águilas y había venido a Murcia a hacer un curso de fin de semana), la respuesta fue de lo más graciosa, al menos para mí. -Perdona, pero si tú no eres capaz de quedarte ahora a tomar una copa conmigo, yo no seré tampoco capaz de avisarte la próxima vez que venga a Murcia.
Ole, ole y ole! Así de pancho se quedó el capullo porque no me quedaba con él. He de decir que lo mejor de todo fue mi cara de tonta al escuchar esa magistral frase, y que me hizo hacerme -en silencio- la siguiente pregunta: Si no me conoce y actúa así, qué pasaría si fuera mi pareja...
Evidentemente, mi contestación fue educada, leve y sin decir lo que realmente pensaba porque considero que a una personas así, lo mejor que se puede hacer es darle largas.
He de apuntar que tras un ratico, el crío -que sería consciente de sus palabras- me mandó un sms pidiéndome perdón, pero lo cierto y verdad es que al pobre le faltó tiempo para mostrar su ancas y convertirse en rana antes de lo esperado...
P.D: No todas las buenas entradas son un buen indicativo de continuidad en una nueva amistad.

miércoles, 5 de enero de 2011

He sentido el sol, me he emocionado, me han conquistado y han abrazado mi corazón

Hoy ha sido un día único, un día especial e inolvidable. Esta mañana he tenido la gran suerte de poder recibir a los Reyes Magos en su llegada a la ciudad de Murcia, pero no solamente he tenido el placer de recibirles, sino que además he podido disfrutar de una mañana en la que la magia y la ilusión ha acogido, casi por sorpresa, a un elevado número de niños que, por diversas causas, no podrán disfrutar de esta noche mágica como el resto de niños.
Ha sido especial, único e inolvidable. Así es como resumo la intensa y gratificante mañana vivida, tras visitar con Sus Majestades los Reyes de Oriente el Centro Cardenal Belluga, la prisión de Sangonera y el Hospital Virgen de la Arrixaca.
Las caras de asombro de los nanos al ver como los Reyes Magos se les arcercaban para saludarles, para preguntarles cómo estaban y para entregales regalos no tienen precio y han causado tal sensación en mí, que me resulta verdaderamente complicado, casi imposible, poder explicar con palabras mis sensaciones en esos momentos.
Si ya resulta duro ver que un niño está en un centro de acogida por causas que ahora no viene a cuento explicar, la dureza se hace mayor al entrar en la zona de oncología infantil de un hospital. Antes de entrar, y sin saber adónde íbamos, el corazón se me ha acelerado, pero al ver un cartel con la palabra "oncología", el estóma se me ha encogido, la cara se me ha transformado y por un momento me he quedado paralizada. Ha sido un momento duro, es cierto, pero ese pánico interior pronto se ha transformado en emoción y en alegría al ver como esos oníricos personajes han logrado esbozar dulces y tiernas, tiernísimas, sonrisas en esos pequeños cuerpos.
Ahora (apartada del bullicio, del ajetreo consumista, de las colas, las prisas, los regalos y demás elementos que configuran esta sociedad en la que vivimos) el silencio reina en mi interior y solamente tengo cabida, al tiempo que escribo esta líneas, para los rostros de esos pequeños que, acogidos aún por la emoción y la ilusión de haber visto a los Reyes Magos, esta noche se irán a sus camas sin pararse a pensar lo más mínimo en lo que será de ellos mañana.
Me viene ahora a la mente una frase, de no recuerdo quién y con la que quiero concluir este post, que dice algo así como: La sonrisa de un niño es como sentir un rayo de sol, algo que emociona al tiempo que conquista y abraza el corazón...
Yo hoy he sentido el sol, me he emocionado, me han conquistado esas sonrisas y han abrazado mi corazón.
¡¡¡¡¡Feliz noche de Reyes a todos!!!!!

miércoles, 29 de diciembre de 2010

El fin de año

Se aproxima el fin de año, ya queda menos... Un día que para muchos es el día de la fiesta nacional porque no hay más que salir a la calle para ver a algunos cómo se ponen... Beben como cosacos, como si fuera el final del mundo en lugar del fin del año, y llegan a hacer cosas que mejor no recorcar.

Para mí, el fin de año es un día que me provoca nostalgia a la par que alegría. Nostalgia por las personas que me gustarías tener a mi lado, pero que ya solamente están en el recuerdo. Nostalgia por cosas que he vivido y he disfrutado tanto, que me gustaría volver a revivir, y nostalgia por aquellas otras cosas que por miedo o no sé qué otro motivo, no he podido vivir.
Pero esta nostalgia también viene combinada con la alegría. Alegría por todo cuanto he podido hacer. Alegría por la gente que me rodea y que tanto quiero, y alegría porque comienza una nueva etapa repleta de sensaciones y emociones completamente diferentes a las vividas hasta el momento.
El fin de año puede que sea un día más para muchos, pero aunque así lo sea -seamos realistas- considero que es preciso que todos contemos con un momento que marque un punto y seguido a nuestro día a día. Ese punto y seguido -que también podría ser el 11 de agosto, por ejemplo-, pero está marcado el 31 de diciembre y tampoco está mal, es más que necesario para hacer balance, para valorar lo hecho, para recapacitar sobre lo que no llegamos a hacer, para plantearnos nuevos retos y para continuar luchando por esa meta marcada hace un tiempo...
El fin de año me gusta! Es un día más, pero un día más para disfrutar con la familia y con los amigos. Por este motivo, el final del 2010, como ya es habitual, lo pasaré en el Restaurante de mi familia -El Alias-. Desde siempre me ha gustado pasar el rato del aperitivo allí porque al tiempo que me tomo alguna que otra caña, echo una mano, escucho los tradicionales aguilandos y comparto con los clientes y amigos de "la Casa" -como así le llaman muchos- unos momentos únicos e innolvidables, que se prolongarán hasta la cena con la familia y las copas con los amigos por algún que otro local de Murcia...
Por si no nos vemos,
¡¡¡¡¡¡¡¡¡FELIZ AÑO 2011!!!!!!!!

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Ahora sí. Ya ha llegado la Navidad

Ha llegado la Navidad. Ahora sí! Aunque los centros comerciales nos vienen saturando de estas fechas desde hace cerca de un mes, desde hoy -día del sorteo más esperado por todos los españoles- podemos afirmar con total y absoluta rotundidad que ya ha llegado la Navidad. El día nacional de la salud para quienes no nos ha tocado la lotería, y el día más importante para aquéllos otros a los que sí que les ha tocado un buen pedacito del sorteo.
Las cenas y comidas de empresa y amigos han sido otro de los anuncios de la llegada de Navidad, pero el día 22 es el que marca el ajetreo y el movimiento en su máximo explendor. Ya se ha cobrado la paga extraordinaria, o al menos eso creo porque no lo he mirado, y ya queda menos para hacer las compras a contrarreloj antes de Nochebuena. Esa noche en la que las familias se reúnen después de semanas o meses. Una noche en la que todo debe estar en perfectas condiciones y todo debe cuidarse al máximo detalle. Una noche en la que las risas, las largas conversaciones y los recuerdos afloran por doquier.
Todo es una constante de preparativos: los regalos, la cena, las llegadas, las marchas, las ausencias...
Todo es una constante de todo, pero... ¿es éste el verdadero sentido de la Navidad? Esta pregunta me la he hecho en muchas ocasiones. Una pregunta que surge al ver todo lo que rodea a estos días y al ver cómo la gente actúa. Creo que algo falta. Algo que va más allá del estrés, las compras y las comilonas... Algo que es menos superficial a todo lo que envuelve a estos días; pero como no podemos ir contracorriente, lo mejor es pensar que... Ya ha llegado la Navidad!...

martes, 14 de diciembre de 2010

Han pasado más de siete años

Fue en junio de 2003 cuando inicié mi andadura con el título de periodista. Ya había hecho alguna cosilla en radio y televisión, pero todo habían sido prácticas y cosillas de principiante. Mi primer trabajo con la carrera de periodista terminada comenzó en ese año 2003. Un año complicado porque un acontecimiento duro y triste nubló algo tan esperado por toda mi familia. La pérdida de mi padre, en abril de 2003, me llevó a luchar con todas mis fuerzas para terminar la carrera y entrar a trabajar en una de las empresas que tanto deseaba mi padre y yo misma. Fue un año complicado, pero su fortaleza -desde lo desconocido- me animó a caminar con confianza y con especial ilusión; pues todo cuanto hacía estaba dedicado única y exclusivamente a él.

Han pasado ya más de siete año de aquéllos momentos tristes -por la marcha de mi padre-, pero felices porque hacía realidad su sueño y el mío: el comenzar mi carrera profesional en un periódico nacional. Esa mezcla de sentimientos me hizo dedicarme por completo a mi profesión y a hacer las cosas como mi padre siempre me había enseñado: entregando todo mi esfuerzo y dedicación.

Ahora, como antes apuntaba, han pasado más de siete años desde esos inicios y la ilusión, la fortaleza y el esfuerzo por el buen hacer en el trabajo y en mi vida es una constante diaria, y todo se lo debo a él. Todo se lo debo a quien -desde el primer momento- mostró su confianza en mí porque sabía que en ningún momento le decepcionaría. Y así ha sido y seguirá siendo.

Han pasado más de siete años, ya no estoy en esa empresa, una empresa que me ofreció tantas cosas y que también me quitó algunas. Una empresa en la que aprendí mucho y en la que contribuí a otras tantas con el paso de los años. Ahora simplemente queda el recuerdo, un recuerdo que con tanto cariño llevo conmigo, y seguiré llevando, porque si de algo estoy orgullosa es que esos comienzos ayudaron mucho a ser la persona que hoy en día soy.

Esta noche, que la empresa celebra su cena de empresa, volveré a pisar ese lugar en el que me inicié en el periodismo. Un lugar en el que he llorado, he reído y he dedicado horas y horas a hacer todo lo posible por informar -de la mejor manera posible-, por ofrecer mi versión de los hechos más relevelantes de la Región de Murcia a todos los lectores que, por iniciativa propia, decidían elegir ese periódico para conocer la actualidad regional.

Esta noche volveré a recordar esos comienzos, volveré a sentarme en alguna de las sillas que tantas horas aguantó el peso y el estrés de la noticia del día y sonreiré, como muestra de agradecimiento, a quien con tanta ilusión y emoción ansiaba la llegada de mis comienzos en el mundo del periodismo.

Esta noche se volverán a conjugar la tristeza y la felicidad, esta noche te volveré a tener presente -como cada día-, aunque hayan pasado más de siente años...

martes, 7 de diciembre de 2010

Lo necesito

Ves que pasan las horas y los días y no sucedece. El malestar corporar parece remitir recién levantada, pero conforme va trancurriendo el día el cansancio llega y el dolor se acentúa. Es preciso tomar algo para aliviar el dolor, pero ese alivio es temporal porque nuevamente vuelve a a parecer el malestar y ese cansancio que te hace sentirte mal, qué digo, fatal!

Han pasado casi dos semana desde que tuviera el accidente, ese inesperado golpe en el coche en el que una chica se estampó contra mi vehículo, y la mente no deja de dar y dar vueltas. He tenido que dejar de trabajar, los dolores de cabeza y los mareos se suceden constantemente y el día se hace eterno e insoportable; el aburrimiento y la desesperación se han apoderado de mi desde hace más de una semana y lo peor de todo es que nada puedo hacer contra eso. No está en mis manos y eso es algo que me supera y hasta me hace sentir peor.
Daría lo que fuera por poder incorporarme al trabajo ya. Yo no soy una persona pasiva; de esas a las que le gusta ver pasar los días sin que nada sustancioso e interesante, aunque sea asunto laboral, pase por delante de mis ojos. Necesito la presión, el ajetreo y el constante movimiento al que me veo sometida cada día que voy a trabajar.
No me cabe en la cabeza cómo puede haber gente a la que le guste desperdiciar los días sin hacer nada, sin hacer algo por los demás, sin demostrar su valía, sin dedicar una larga jornada laboral y llegar a casa cansada por los esfuerzos realizados a lo largo de un gran día de trabajo. Lo echo tanto de menos... Es tan reconfortante...
Daría lo que fuera por echar atrás, volver al día en el que tuve el incidente, y cambiarlo todo para que ésto no hubiera sucedido. Necesito volver a demostrar -a mi y a los demás- lo que valgo. Necesito volver a sentirme útil. Necesito volver a mi ritmo incesante, a relacionarme con la gente con la que trabajo, a cabrearme porque algo no lo he hecho como debía... Necesito volver a mi rutina laboral. Una rutina que es tan importante para mi como el comer o el respirar.

viernes, 3 de diciembre de 2010

MOVISTAR es una empresa que engaña y roba a la gente

Indignante! Esta es la única palabra correcta que me viene a la mente...
Eran las 9.00 horas cuando he decidido coger el teléfono para presentar una reclamación a MOVISTAR y dar de baja dos líneas que no sé el porqué me han pasado a mi cuenta de teléfono móvil.
Error. Esta es la palabra que me viene, tras cerca de dos horas pegada al teléfono. Error por haber iniciado esa ronda de llamadas a personas desconocidas y situadas en no sé que partes del mundo.
Error, así es. Un ERROR en mayúsculas porque he perdido dos horas casi de mi preciado tiempo en algo que no he logrado conseguir.
He hablado con al menos diez operadores de MOVISTAR, cada uno de una procedencia diferentes y situados en diferentes partes del mundo. No entiendo cómo podemos permitir ésto y digo, no entiendo cómo podemos permitir ésto porque todos -o la inmesa mayoría- que hemos tenido un problema no hemos tomado la decisión rotunda de dar de baja todas y cada una de las líneas que tenemos con esta impresentable empresa llamada MOVISTAR -lo vuelvo a poner para que conste y no se le olvide al que dedique unos minutos a leer este post-.
Ahora, 10.55 horas, como insisto y vuelvo a insistir en querer dar de baja esas dos líneas, tratan de comerme la cabeza preguntándome por qué quiero darme de baja, qué problemas he tenido, qué carencias he percibido en el servicio... Así una y otra vez...
¡¡¡¡Es que esta empresa no entiende que NO quiero esas líneas que yo no he contratado!!!!!
En mi vida había pedido tantas veces "por favor" para algo. Hoy, tras dos horas colgada al teléfono, creo haber repetido esa frase así como 80 veces...
Indignante! Una vez más, MOVISTAR me demuestra que es una gran empresa que se ha hecho así de potente engañando y robando a la gente.

jueves, 25 de noviembre de 2010

Pequeñas pinceladas


Liberar la mente de la rutina diaria y abrirla a nuevos descubrimientos a través del color. Este es el fin de los intensos ratos que dedico a pintar lienzos.

Mi estado de ánimo lo describe la tonalidad del color, el sosiego o la calma lo trazan las líneas y mis aspiraciones vienen dadas por combinación de los elementos.



La soledad buscada




La pareja


La meditación



El Simbolismo


domingo, 21 de noviembre de 2010

La poca originalidad de las bodas

Nunca me habría planteado ir a una de esas ferias que organizas con motivo de la celebración de bodas, pero estando rodeada de futuras casaderas, el otro día, una amiga me propuso llevar a una amiga, que se casa el próximo año, a la que celebran, hasta hoy, en Ifepa. La verdad es que en el primer momento, me resultó un tanto raro, ya que como apuntaba anteriormente, nunca, pero nunca se me habría pasado por la cabeza acudir a uno de esos salones en los que decenas de empresas se reúnen para organizarte el que muchos califican "el día más importante de una pareja".

Montadas las tres en el coche, con los cupones de descuento para la entrada al recinto y allí estábamos ayer. Sábado tarde, 21 de noviembre, 17.15 horas, camino de Torre Pacheco para ir cogiendo ideas de cómo sería su vestido, la oferta de salones de celebraciones, los abalorios, las flores, el fotógrafo, el viaje de novios, hasta los muebles para la casa, por si aún no la tienen montada los novios, y ¡ah!, algo que poca relación tiene con ese día, pero que sí tiene que ver con la pareja: stads con ropita para bebés, carritos, juguetes...

Un pupurri de gente y cosas con un único objetivo: venderles al futuro matrimonio un día único e inolvidable; y digo único e inolvidable porque muchos de los que pasan por todo ese jaleo terminan acordándose de ese día toda su vida; pero no por la boda en sí, sino por el pastón que cuesta casarse hoy en día.

Y es que... ¡Menudo negocio envuelve a una boda!

La sociedad de consumo en la que vivimos te lo da hecho. Sin embargo, ¿de verdad ese día precisa que esté todo tan organizado y preparado? Está bien que todo te lo den hecho, pero...


¿Hasta qué punto puedes decir que esa es tú boda?

Si hacemos un poco de balance de las últimas bodas a las que hemos ido, ¿A que hay poca diferencia de una a otra? Pues sí, poca por no decir casi ninguna. Yo diría que todas las bodas son iguales, pero con diferentes protagonistas. Vas a la Iglesia o al juzgado, luego te haces las fotos -mientras los invitados se toma unas cañas y se entonan para la comida o cena-, llegas al restaurante, te ponen una canción, entran los novios y todos se ponen a comer como cerdos. Después, sesión de fotos de los novios, desde que nacieron hasta el último viaje que hicieron juntos, cortan la tarta, la gente se empieza a levantar de sus ubicaciones, los novios abren la sesión de copas con un baile y al final, todos terminan borrachos y bailando canciones de antaño...

No hay originalidad alguna, todo es impersonal, todo se ha mecanizado de tal forma que celebrar una boda es ya algo tan sumamente mecánico, que llega hasta a aburrir.

Pero yo ayer no me aburrí porque hubo detalles que hicieron que esa tarde de sábado quede en mi memoria durante un largo periodo de tiempo. El olor a estiércol al entrar al recinto ferial –en pleno campo de Cartagena-, los ostentosos y pomposos vestidos de novia –lucidos por modelos inexpertas en pasarela-, un stand para buscar novi@ -imagino que sería para que colemos las solteras que acompañamos a las casaderas-, un fotógrafo que hace reportajes en 3D –para aquéllos que no pueden asistir a la boda y así, al ver el álbum, pueden vivirla como si estuviera pasando en ese momento-, los resecos donuts de la cafetería -aunque no los probamos, por la pinta que tenía todo, era lo mejor que uno podía echarse a la boca tras la caminata por el recinto- y la estridente música de los desfiles –ruido y más ruido- fueron los elementos que más me llamaron la atención del II Salón de Bodas y Hogar de Torre Pacheco.



Sin lugar a duda, estos pequeños detalles fueron los que aportaron ese toque de originalidad del que hablaba antes y que es preciso alcanzar para que algo -lo que sea- no quede en el olvido y lo recordemos durante un largo periodo de tiempo…


jueves, 11 de noviembre de 2010

De qué sirve subir a la cima

Se acaba el día. Decimos adiós a una jornada repleta de momentos esperados y de sorpresa, decimos adiós a nuevas y viejas sensaciones, adiós a innovadoras ideas, a pensamientos, adiós a algunas miradas cómplices y otras no tanto, adiós a minutos de sosiego, adiós a horas de estrés, adiós a un nuevo día, que poco a poco torna a pasado. Adiós a este jueves...
"Hay gestos, sonidos o palabras que te dan fuerza, te alegran el día, te hacen sentirte especial..." Esta frase, escrita por una compañera de trabajo esta mañana en Facebook, ha motivado que le dedique un post en mi burbuja. ¡Y qué razón tiene!... Al hilo de ésta frase me ha venido a la mente otra que tanto me gusta y a la que de vez en cuando hago alusión: La esencia está en los pequeños detalles. Esas pequeñas cosas a las que casi nadie presta atención y en las que reside una parte importante de nuestra felicidad.

Quienes encontramos en los pequeños detalles partes esenciales de nuestra existencia, desechamos las grandezas, esas que son tan pasajeras, a pesar de ser grandes, para mostrarnos ante aquéllas otras que su sencillez nos hacen sentirnos especiales, hasta el punto de alegrarnos un día y hasta una semana si cabe.

Esos pequeños gestos, sonidos o palabras que apuntaba mi compañera son tan importantes y esenciales, que un día horrible puede llegar a convertirse en el día más bonito y maravilloso del mundo, contribuyendo así, a que nuestra existencia vaya, poco a poco, alcanzando un nivel único y extraordinario.

De qué sirve alcanzar grandes cosas, si al final del camino nos encontramos solos y no tenemos con quién compartir ese hallazgo. De qué sirve subir a la cima, si nada nos va a hacer manternos...
Realmente, no sirve para nada porque al final lo que queda es eso, nada...
Lo que realmente sirve es encontrar esa sonrisa, ese abrazo o esa simple y profunda frase: Te quiero.

domingo, 7 de noviembre de 2010

A los centros comerciales no se va los fines de semana

A los centros comerciales no se va los fines de semana. Es frase me la tengo que repetir una y otra vez para que nunca se me olvide, de hecho creo que voy a tener que hacer algo para que la próxima vez que se me ocurra acudir a una gran superficie se encienda en mi cabeza la luz de alarma, al tiempo que se repita una y otra vez la frase: ¡¡¡Prohibido, prohibido, a los centros comerciales no se va los fines de semana. Acuérdate de la última vez!!!

Como si hubiera sido la única persona que decidía acudir esta mañana temprano, he salido del gimnasio, he desayunado y me he dirigido, todo feliz y contenta, a estas grandes superficies a comprar. El carro rebosante: unas cortinas, una alfombra para el salón, un spray para terminar de tunear las mesillas de la habitación… Lo tenía casi todo, pero tenía que entrar también en Ikea porque algunas de las cosas vistas en LeRoy Merlín no me terminaban de gustar.

Iba bien de hora, he pensado, la gente decidirá asistir a estos centros comerciales esta tarde, ahora con total seguridad, no habrá mucho jaleo. Todo convencida me he adentrado, pero iba tan ensimismada y tan metida en el tamaño y los colores de las cortinas, que no he me percatado de que los coches se adentraban, uno tras otro, en los aparcamientos, sin dejar hueco para un alfiler.

Entre sillas, mesas y sillones he mirado a mi alrededor y me he dicho: ufff, parece que está empezando a venir gente, voy a darme prisa que se aproxima la hora de comer.

Evidentemente, ni me he dado prisa ni he sido consciente de que, al igual que yo, muchas personas aprovechan estos días para pasear y hacer esas compran que a lo largo de la semana no pueden hacer. Ya lo tenía todo, ya estaba preparada para pagar mi cuenta y salir disparada a casa a tomar algo y dormir la sienta, pero conforme avanzaba, la marabunta se ampliaba…

Mucha gente paseaba, es verdad, pero un sinfín de carros aguardaba en las densas y ruidosas filas de las cajas para abonar los importes de descomunales cuentas configuradas por dos, tres y hasta cuatro carros por persona…

No lo podía creer. Miraba a un lado: gente a montón. Miraba al otro: igualmente, gente a montón. Pues para estar en crisis, las compras no son nada pequeñas, me he dicho a mi misma. No sabía que hacer, eran cerca de las tres, tenía hambre, me estaba empezando a poner nerviosa y de lo que sí que no estaba dispuesta era a tener que esperar, mínimo una hora, para pagar.

Ahora que estoy frente al ordenador pienso en mi gran bolsa amarilla… Estaba repleta de cosas y seguramente continuará apoyada en el estante que la dejé, aguardando a que le toque su turno. Turno que le llegará una de estas tardes, entre semana claro, porque lo que sí que tengo más que asumido es que no volveré a cometer el error de ir a un centro comercial en fin de semana.


viernes, 5 de noviembre de 2010

SOS Nuestra cultura gastronómica se pierde

Leo esta mañana en la prensa una información del periodista Ismael Galiana en la que da a conocer que, de enero a octubre de 2010, un total de 127 restaurante de la Región de Murcia se han dado de baja, frente a los 47 que se han abierto. El asombro ya no está solamente en esta desalentadora cifra, sino en el hecho de que un número muy elevado de esos restaurantes cerrados son locales de antaño, locales que han pasado de generación en generación, y que hasta el momento configuraban la clave esencial de la gastronomía regional murciana.
Yo, hija, nieta y bisnieta de hosteleros, no he podido dejar pasar por alto esta información por lo que conlleva, y me indigna ver como la crisis que venimos sufriendo desde el año 2008 está arrasando, como si de un Tsunami se tratara, a pequeñas y medianas empresas familiares de la Región de Murcia. Y todo esto sucede al tiempo que las altas esferas se preocupan únicamente por cambiar de ministerios, por criticar a la oposión o por ver si a unos u otros le han regalado o no un traje de marca por hacer no sé que favores...
No quiero adentrarme en asuntos políticos porque desde que escribo en mi Burbuja Escondida no ha sido mi menester, pero lo cierto y verdad es que las autoridades deberían tomar cartas en el asunto, y de forma urgente, para ver qué es lo que realmente está pasando con estos restaurantes y locales históricos, buques insignia de la cocina de la Región, y qué ayudas precisan para que puedan salir a flote y sigan encabezando uno de los atractivos turísticos más importantes de la Región de Murcia.
Continúo adentrándome en la gravedad del asunto, y no entiendo cómo permiten que estos lugares, algunos centenarios, estén cerrando sus puertas y dejando huérfana una parte importante de la historia murciana. De la misma forma que no entiendo cómo es posible que permitan que mientras nuestra cultura gastronómica se pierde, centenares de comida americana, italiana, turca y de otras procedencias, se mantienen sin ofrecer nada de Murcia al turista que viene a conocer nuestra Región, nuestras costumbres y nuestras tradiciones.
Mi granito de arena lo puse cuando tomé la determinación de acudir a locales que no ofrecieran la comida regional, como mucho, una o dos veces cada tres meses o más. A ver qué decisiones toman otros y otras...

jueves, 4 de noviembre de 2010

Premios Ondas 2010

Susana Griso, premio a la mejor presentadora, y Carlos Herrera, premio a la mejor trayectoria profesional. Sin lugar a duda este año los premios Ondas han recaído sobre dos grandes figuras de la comunicación española. Dos grandes profesionales que, desde el primer momento que aparecieron en los medios sociales -en televisión y en radio-, han demostrado, y continúan demostrando, que el buen periodismo aún existe afortunadamente.

Los que nos dedicamos a esta profesión, pero en otros ámbitos de la comunicación social y que no son tan conocidos a nivel nacional, nos sentimos orgullosos, orgullosísimos, de ambos nombramientos, y digo nos sentimos, porque aunque parezca mentira el periodismo serio, la profesionalidad y la responsabilidad de un periodista está siendo laureada con grandes nombres, y se ha dejado de lado -por fin!- el periodismo esperpéntico, ese lado oscuro de la profesión que los que de verdad nos sentimos y ejercemos como periodistas serios, siendo conscientes de la responsabilidad que tenemos tanto echamos por tierra.

Desde esta Burbuja Escondida quiero hacer un llamamiento a todos aquellos periodistas que, como yo, nos sentimos cada día más convencidos de que en algún momento desaparecerá esa lacra que apareció en nuestra profesión de un tiempo a esta parte, y que tantos malos estragos nos está haciendo pasar.

Nuevamente, ENHORABUENA a estos dos grandes profesionales.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Quiero mi naranja entera

Yo no quiero mi media naranja, yo quiero mi naranja entera! Así es y quien diga lo contrario se equivoca, como tantas y tantas veces me he equivocado yo en mis pocos, pero intensos 30 años de existencia.
Estamos cansados de escuchar, y digo estamos cansados porque no soy la única, tópicos tales como: los polos opuestos se atraen, cuanto más diferentes, más amor; es preciso encontrar una persona que te complemente y eso te lo da una persona que no tenga lo que tú tienes; tienes que buscar a alguien que no tenga nada que ver contigo...

Error, un craso error en mayúsculas.

Por ejemplo, si eres una persona extrovertida, alegre, que te gusta bailar, que te gusta escribir, ir al cine, hacer deportes… Cómo puede haber alguien que te diga: tienes que buscarte a una persona que sea lo contrario a ti… Y yo me pregunto, ¿Cómo se puede estar bien con alguien que es callado, no muy risueño, que pasa de bailar, que solamente ve las películas que se baja de internet, que su único deporte es el levantamiento de vidrio y barra fija, y que el término escribir solamente lo entiende cuando tiene que elaborar la lista de compra…?

Está claro que, mientras yo escribo, el otro se tirará en el sofá a hacer zapping; mientras hago algo de deportes, el otro estará dándole al codo y cuando quiera ir a ver una peli, el otro dirá que ya se la ha descargado del emule... Puede tener algo de romanticismo -déjenme que lo dude-, puede haber mucho amor -será ciego-, pero al final, ¿en qué queda esa relación de polos opuestos?
Evidentemente, es un error tratar de pensar que en algún momento la relación entre esas dos personas pueda llegar a buen puerto, y qué digo de buen puerto, simplemente el hecho de tratar de zarpar debe de ser una trepidante y misteriosa historia que yo, de momento, me abstengo a iniciar.

Hasta el momento he llegado al huesecillo, a algo de pulpa y si nos apuramos un poco a algún gajo de naranja, pero nada de un cuarto de naranja y mucho menos de media media. La naranja entera, mi naranja entera, estoy segura que existir, debe de existir aunque aún no la haya encontrado, así que seguiremos juntado al rasca y gana, aunque "sigue buscando" sea la única respuesta encontrada hasta el momento en ese onírico mundo de las relaciones sentimentales.

martes, 2 de noviembre de 2010

Hormigas en mi barriga

Hormiguitas en el estómago. Cuántas veces hemos sentido esa sensación. Uff... Muchos han sido los momentos en los que he notado la sensación de tener a esos diminutos seres en mi barriga. Cierro los ojos y me imagino a un regimiento de hormigas vestidas de soldados correteando, gritando y acelerando el ritmo a medida que va pasando el tiempo. Centenares de hormigas recorriedo mi interior, sin un sentido en su recorrido y perturbando la relajación y el equilibrio normal de todo ser. Un nerviosismo, en ocasiones placentero, pero en otras no tanto, que se acentúa conforme vas pensando más en lo que tienes que decir, en lo que esperas que te digan o en lo que va a suceder.
Cuando ese cosquilleo no es placentero, siempre optamos por la respiración profunda para hacerlas desaparecer, también hay ocasiones en las que tratamos de pensar en otra cosa para evadirlas, pero el agobio viene cuando pasa el tiempo y ese leve hormigueo pasa a convertirse en una enorme batalla de minúsculos seres que invaden todo tú cuerpo hasta generarte un malestar desagradable, que llega hasta quitarnos el sueño y a no atinar en nada de lo que tenemos que hacer.
Como decía, las hay placenteras y otras no tanto, pero lo cierto y verdad es que se trata de una reacción incontrolable a todo ser humano que, aunque en ocasiones nos causes malas pasadas, nos hacen darnos cuenta de que estamos vivos, de que sentimos, de que precisamos un cambio en nuestro ritmo habitual y de que algo nuevo y desconocido se avecina.

jueves, 29 de abril de 2010

Fondo en blanco

Un fondo en blanco, recostada sobre la mesa, con la mirada fija en ese fondo y reviviendo rápidamente un sinfín de historias que le gustaría contar... Vuelve a la realidad con un leve movimiento que le hace prestar atención a ese fondo blanco que le pide con ansiedad: ¡Escribe, que no deje pasar lo que hay en tú interior. Hoy es el día!

Pero no se decide. No sabe por dónde empezar, tampoco sabe si realmente le interesa contar algo. La presión de su ego le obliga a que sea ella sola la que disfrute de todo lo que la vida le ha ido regalando de un tiempo a esta parte. Le exige seguir teniendo ese fondo en blanco.

Se ha vuelto ambiciosa, desconfiada y hasta un tanto retorcida. No quiere compartir su interior con nadie, no quiere que le vuelvan a robar lo que un día desapareció sin apenas darse cuenta y que ahora, con tanto esfuerzo, ha logrado recurar nuevamente.

¿Pasará?

No se sabe...

Fija un poco la mirada y observa que ese fondo en blanco ha adquirido un pequeño matiz... Es suave, casi imperceptible a resto, pero ella lo está viendo...

¿Resultará ser una señal?

No se sabe...

Solamente el tiempo determinará si ese fondo tornará a un color vivo o apagado, a varios o a la neutralidad presente...

sábado, 16 de enero de 2010

meses revoloteando

¿Miedo? Puede ser la palabra, no lo sé o tal vez sí... He tratado de ahondar para encontrar la respuesta a esa pregunta que me viene persiguiendo desde hace tiempo, pero por el momento no he hallado respuesta, tal vez aún no que quiero encontrarla o la tengo tan clara, que lo mejor es correr un tupido velo.

Después de un largo periodo de abandono, pero no de olvido, he decidido volver a tratar con mi burbuja escondida, pero el interés y la situación actual -después de varios meses revoloteando- me hacen ver que durante este tiempo ha sido necesario andar por un camino diferente al que había elegido y que realmente estaba en total sintonía con mi forma de ser. Sin embargo, las circunstancias, el entorno, tal vez porque voy ya a por los 30..., el aburrimiento y la desesperación me han hecho ver que aun pensado de una forma y teniendo unas metas, los caminos que debo seguir han tenido que ser suplantados por otros diferentes.
Incluso el escribir se me costoso, duro y, en ocasiones, esta actitud me obligue a no decir lo que realmente debería o quisiera... El hermetismo se ha apoderado de mí, dejaremos que actúe. A vér dónde nos lleva.

domingo, 22 de noviembre de 2009

Dementes y dementillos

Venía diciéndo desde un tiempo a esta parte, estar loco está de moda y el que no lo esté aunque sea solamente un poco, está completamente fuera de este mundo capitaneado por dementes y "dementillos" que secunda sus ideas u otras más o menos del estilo.

Esta mañana, al leer el artículo de Carmen Posadas en El Semanal, me ha vuelto a venir a la mente esa idea de que la normalidad está fuera de toda norma actualmente cuando apuntaba que "Lo normal no interesa porque, para llamar la atención del respetable, hay que estar permanentemente rizando el rizo".

Eso de ser del "montón" como solíamos deciar hasta hace poco ha pasado a ser: cuanto más raro, mejor; cuanto más esté fuera de las reglas normales de vida, más admirado será; de nada sirve ser una persona sensata, con unos ideales, con unas pauta de comportamiento a seguir, con un horario de actuación... De nada sirve, si quieres ser alguien, pensar en lo que está bien o mal, en preocuparse por los demás, en pensar, en recular si algo has hecho mal... De nada sirve.
Se han invertido los papeles. En el trabajo, en la política, en las relaciones de pareja, entre amigos, en la familia..., en todo, absolutamente en todo, ha habido un cambio radical. Ahora se llevan las rupturas entre parejas, ahora cuanto más horrado eres, menos vales para la política, los enfrentamientos (al estilo capuleto y montesco) es lo que funciona, el que más pisotea al compañero y menos trabaja es el alcanza grande puesto directivos...
Ahora lo anormal ha pasado a convertirse en lo normal y cotidiano, y lo normal es ahora lo raro, lo estraño y lo que hacen aquéllos que no están al día y que son un tanto retrógrados. Habrá que subirse a este carro invertido, ¿quién se apunta?

domingo, 25 de octubre de 2009

…Y los sueños, sueños son…

¿Qué tiene de malo soñar? Los sueños te realzan, te engrandecen, te hacen buscar desaforadamente el camino que otorgue respuesta a tus deseos, a tus aspiraciones, a lo que quieres conseguir… Los sueños te hacen ver de forma diferente la realidad, una realidad que no siempre es agradable de ver, y sin embargo se hace más grata cuando damos un toque de ensoñación a lo que está sucediendo. Continuamente estamos soñando, la diferencia que existe entre los sueños que tenemos mientras dormimos y lo que tenemos cuando estamos despiertos es la forma que adopta unos y otros. ¿Y no será que los sueños son la realidad y lo que estamos viviendo sea eso, un sueño?

Sea lo que sea, soñar es una de las facultades más importantes que tiene el ser humano y no podemos renunciar a ella. Yo no he dejado de soñar y espero y deseo que nunca lo deje de hacer. Ahora, al igual que siempre, mis sueños son infinitos, pero sin lugar a duda hay sueños que se reiteran de forma especial.

Sueño con ese momento tan especial en el que mi hermana dará a luz, un momento especial y único en el que me imagino como la mujer más feliz; sueño cómo viviré su nacimiento, cómo estaré a su lado escuchando sus lloros, viendo sus sonrisas, escuchando sus primeras palabras… Sueño con estar a su lado en cada momento, verle crecer y abrazarle y besarle.

También sueño en qué pasaría si mi padre estuviera con nosotros en ese momento tan especial, imagino su cara de felicidad, de hecho, en estos momentos le estoy viendo…Le imagino con su nieto en los brazos, rebosante de orgullo y con la ilusión de darle todo el cariño que necesitara el pequeño… Es inevitable no poder imaginar todo esto, la ilusión nos lleva a proyectar un sinfín de cosas, reales o no, impulsadas por la enorme fuerza interior que llevamos.

Son tantos los momentos especiales con los que sueño que tal vez, por ello, me siento viva, con ilusión por alcanzarlos y disfrutarlos; sin embargo, también sé que habrá algunos que no llegarán, otros se mostrarán de forma diferente a como los imaginé, pero habrá otros que seguro que llegarán. No desespero, no me aferro a ellos como único aliento de vida; disfruto del momento en el que los sueño, un momento que me hace sentir que los vivo, que son reales y aunque nunca los consiga, siempre podrá decir que en un momento determinado de mi vida, siendo realidad o ficción, logré llegar a conseguir lo que con tanta ilusión había soñado.

lunes, 12 de octubre de 2009

martes, 6 de octubre de 2009

Crisis de sentimientos

Al introducir el término CRISIS (Del lat. crisis, y este del gr. κρίσις) en el diccionario de la Real Academia Española aparecen las siguientes definiciones:

1. f. Cambio brusco en el curso de una enfermedad, ya sea para mejorarse, ya para agravarse el paciente.

2. f. Mutación importante en el desarrollo de otros procesos, ya de orden físico, ya históricos o espirituales.

3. f. Situación de un asunto o proceso cuando está en duda la continuación, modificación o cese.

4. f. Momento decisivo de un negocio grave y de consecuencias importantes.

5. f. Juicio que se hace de algo después de haberlo examinado cuidadosamente.

6. f. Escasez, carestía.

7. f. Situación dificultosa o complicada.
Pues sí, después de haber hecho un juicio de una serie de hechos que he vivido y he examinado cuidadosamente, he llegado a la concluisión de que nos encontramos en un profunda "Crisis de sentimientos".
Esta es la verdadera crisis que estamos atravesando la humanidad en general; estamos completamente sumergidos en un pozo cuyo fondo parece no existir y sin embargo nadie o casi nadie se ha parado a pensar en cuál es la estrategia y las tácticas adecuadas para volver a hacer resurgir uno de los principales valores que sustenta a la sociedad.
La envidia, el egoismo, el cinismo, el rencor, el dinero... son, por citar algunos, los estados que se han apoderado por completo del ser humano sin dejarle cabida y relegando a un cuarto plano otros de vital importancia como son la amistad, el cariño, la paz, el amor, la sinceridad o la pasión.
El romanticismo se ha pasado de moda, el que es detallista es considerado un cursi atontado, los sueños ya no vale para enriquecer nuestra leyenda personal, la belleza interior ya no se busca, los centros de estética y belleza se multiplican diariamente, las familias las conforman personas individuales, la cordura ya no se lleva, el autoritarismo ha suplantado al respeto...
¿Llegará el cambio o habrá que acostumbrarse...?

jueves, 1 de octubre de 2009

Féminas alborotadas por una buena causa



Es la tercera vez en menos de cinco años y el resultado visto hoy ha sido único. Por un momento he retrocedido en el tiempo y he imaginado que era la primera vez que un hombre, en esta ocasión un bombero, se desprendía de sus prendas de labor para mostrar su musculoso torso en público… Dicen que la primavera altera, pero estamos en otoño y parece ser que lo de la estación del año poco tiene que ver para determinadas cosas…


Lo ocurrido esta mañana en la rueda de prensa de presentación del calendario de bomberos para recaudar fondos para la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) en Murcia me ha llamado tanto la atención, que no he dudado ni un momento en dedicarle un post.


Lo que decía, conforme me acercaba a la sala de prensa el alboroto de un grupo de féminas ha llamado ligeramente mi atención porque desconocía el motivo por el cuál se estaba montado tal revuelo. Podía imaginar o intuir que fueran los medios convocados a la rueda de prensa, pero ni por asombro habría imaginado que hubieran sido tantos y la gran mayoría, por no decir todos, representados por mujeres.


De la intuición he pasado a una rotunda afirmación cuando se han abierto las puertas del ascensor y he visto que más de una decena de periodistas (mujeres) pululaban alrededor de tres de los bomberos que han posado para el Calendario que los Bomberos de Murcia han hecho para recaudar fondos para la AECC en Murcia. Evidentemente, tenían motivo para estar así…


Como una gallina que trata de no perder a ninguna de sus crías, he tenido que hacer un gran esfuerzo por reunirlas a todas, hacerlas callar y aligerar el inicio de la rueda de prensa. El comienzo ha sido llamativo, muchas fotos a los miembros de la mesa, pero la verdadera foto, la que no he dejado escapar, ha sido la de todas las mujeres sentadas admirando a uno de los bomberos que posaba con el calendario entre sus manos y junto a su musculoso torso…


El célebre pintor y escultor Miguel Ángel ya nos enseñó con su David que hay que rendirse ante la perfección y la belleza del cuerpo, incluso sin atender al estilo de la proporción clásica: Si ante esta escultura que no era perfecta no nos hemos quedado impasible, cómo lo vamos a hacer ante los perfectos y correctamente proporcionados cuerpos de los bomberos de Murcia…


Enhorabuena a todos los que han hecho posible este almanaque, ya que aunque en un principio pueda resultar algo frívolo y calculador; la causa: contribuir a luchar contra el cáncer, está más que justificada.



lunes, 21 de septiembre de 2009

De vuelta

Ya ha tocado volver. Después de una larga temporada ha tocado regresar. Ha sido un periodo realmente reconfortable y repleto de nuevas experiencias, de las que he disfrutado en profundidad y de las que he podido, ahora que ya solamente me queda el recuerdo, saborear cada uno de los manjares que se me han presentado.


Ya ha tocado la vuelta, una vuelta que se ha demorado… quizás por miedo, quizás por pereza, tal vez porque no sabía cómo iba a aparecer, porque quería retrasar el otoño, o porque no quería compartir nada de lo que he vivido en este tiempo.


Por un motivo u otro, aún no he hallado la respuesta, ya toca volver. El verano ha pasado, mañana comienza una nueva estación y por tanto un nuevo giro en mi vida… El otro día me comentaba un amigo de profesión qué cuándo iba a actualidad mi burbuja, y la verdad es que no era la primera vez que me lo comentaba, además de que venía pensándolo desde hacía unos días, pero necesitaba retrasar esta llegada; la vuelta suponía el cambio y no quería que éste llegara tan pronto.


Desafortunadamente, no tenemos la barita mágica que nos permita detener el tiempo; hay que seguir adelante, mirar atrás con añoranza y continuar el camino sin olvidar que lo que dejamos ya es simplemente una parte de la historia que debemos seguir escribiendo.


Ya ha tocado la vuelta y que mejor forma de hacerlo que mostrado un regalo que recibí el otro día en la comida que tuve con mis niñas. Un regalo que me sorprendió enormemente por la carga simbólica que tiene...





Nos contaba mi amiga que según una vieja leyenda japonesa, el que sea capaz de hacer mil grullas de papel recibirá un deseo de parte de una grulla. Con el paso del tiempo, las mil grullas de origami se han convertido en un símbolo de la paz. De hecho, el 6 de agosto de cada año, desde el año 1947, los japoneses recuerdan a sus muertos honrando sus monumentos con grullas que lleven sus deseos de paz. Miles de personas participan en una ceremonia en el parque de la Paz, construido en el lugar en donde explotó la bomba atómica sobre la ciudad de Hiroshima.


Ya ha tocado la vuelta y qué mejor forma que comenzarla haciendo la primera grulla...