Pero no se decide. No sabe por dónde empezar, tampoco sabe si realmente le interesa contar algo. La presión de su ego le obliga a que sea ella sola la que disfrute de todo lo que la vida le ha ido regalando de un tiempo a esta parte. Le exige seguir teniendo ese fondo en blanco.
Se ha vuelto ambiciosa, desconfiada y hasta un tanto retorcida. No quiere compartir su interior con nadie, no quiere que le vuelvan a robar lo que un día desapareció sin apenas darse cuenta y que ahora, con tanto esfuerzo, ha logrado recurar nuevamente.
¿Pasará?
No se sabe...
Fija un poco la mirada y observa que ese fondo en blanco ha adquirido un pequeño matiz... Es suave, casi imperceptible a resto, pero ella lo está viendo...
¿Resultará ser una señal?
No se sabe...
Solamente el tiempo determinará si ese fondo tornará a un color vivo o apagado, a varios o a la neutralidad presente...








